San Antonio de Areco, pueblo antiguo de la época de los fortines, españoles y gauchos, conserva sus costumbres y continúa desarrollando sus artesanías textiles.

 

 

 

 

 

 

Fajas - Ponchos - Cojinillos de hilo - Matras

 

 

Facebook: Cristina Giordano

 



En Argentina las técnicas de la tejeduría indígena y criollas son variadas y acompañaron al proceso histórico del país.

En San Antonio de Areco también hay una tradición textil, con los tejidos criollos, que son parte de la vestimenta gaucha y que llega hasta nuestros días: el telar criollo y el telar pampa con una fuerte presencia en la región bonaerence.



 




El telar criollo

El telar criollo tiene su origen en el telar “aldeano español”, instalado en el Perú en 1559 y que se simplificó con el modelo más sencillo de telar americano. Posee una altura de poco más de un metro y medio y un ancho similar, esta jaula estructural sostiene la urdimbre horizontal, los lisos y los pedales. Para hacer los ribetes con flecos, característicos de los ponchos que se aplican en todo su contorno, se introduce un telar especial llamado flequero.


El telar criollo en Areco
San Antonio de Areco tiene en sus comienzos un hecho muy particular que es la instalación en sus tierras de la compaña de Jesús, quienes en 1660 erigen la Capilla de Nuestra Señora de Begonia. Sabemos que en casi todos los obradores los Padres Jesuitas enseñaron la tejeduría hispánica, si bien no hay documentación que lo testifique, sería probable aquí la existencia del telar, no como producción ya que estaban abocados a la fabricación de tejas. Esto es una parte de la historia del pueblo que aún se debe investigar.

El llamado camino Real, con la Posta de Figueroa, fue parte del camino al alto Perú, por el que se producían migraciones internas, en especial desde el centro de nuestro territorio hacia la zona rioplatense. Así lo relata uno de los cuentos de Juan Carlos Garavaglia, en "Hombres y Mujeres de la Colonia": ...Cuando fue Julián a buscar a Felisa Aguilar (1740), que lo esperaba en la casa de ambos en Pitambalá, para llevarla a un ranchito en Areco cargaron las pertenencias de Felisa en una carreta y entre las pocas cosas los palos del telar... Esta historia revela este trabajo femenino, que permitía el mantenimiento de la familia cuando el hombre no estaba y que daba lugar al desarrollo de una artesanía rural y mestiza con expansión hacia otros espacios.

Formalmente el telar criollo llega a San Antonio de Areco en 1936 con Doña Ramona Risso Patrón de Beristayn, invitada por el entonces Intendente José Antonio Güiraldes. Esta telera catamarqueña, que dirige la casa de fabricación de alfombras de Clementi Onelli en la Ciudad de Buenos Aires, inicia una Escuela de Telares Criollos, a la que asiste un numeroso grupo de vecinas y se exhiben los trabajos en la 1ra muestra denominada “Exposición tradicionalista”, acontecimiento que da lugar a la creación del Museo Gauchesco y Parque Criollo Ricardo Güiraldes.
Entre sus alumnas surgen hábiles tejedoras de ponchos y fajas, entre ellas la querida y siempre recordada Guida O’Donnell. A partir de este movimiento se produce una difusión de las técnicas textiles cuyo legado llega hasta nuestros días, desde la continuidad del telar criollo hasta las piezas que se conservan, que constituyen el patrimonio textil más significativo.

 
Faja Pampa doble faz tubular, en hilo de algodón perlé, proveniente de la zona de Tandil de las primeras décadas de siglo XX.


El telar pampa

La palabra “Pampa” se refiere a las etnias que habitaban el área sureña de nuestro país, desde la cordillera hasta el Atlántico y que recibieron una fuerte influencia de los Araucanos, pueblo originario de Chile.
El telar Pampa o de palillos es donde las fajas alcanzan su máxima expresión, doble faz tubular y con una decoración inserta en el tejido mismo. Tiene una estructura sencilla, solo está formado por dos estacas plantadas verticalmente y separadas una de otra según el largo de la pieza a tejer, entre ellas se tienden los hilos de urdimbre, siempre en dos colores contrastantes, posee un lizo y varios palillos separadores de los hilos.
Los diseños cruciformes y escalonados de las guardas son uno de los sellos distintivos en los tejidos de los Pampas, especialmente en fajas y ponchos.

Tejían las mujeres con gran habilidad y dedicación y muchas veces era la forma de expresar su amor hacia la persona a la que estaba dirigida. Hacían fajas para la cintura, para atar las botas de potro entre otros usos, generalmente en hilo de algodón y pocas veces en lana.

El poncho pampa
El poncho fue parte de la vestimenta típica entre los Pampas y de uso exclusivamente masculino. Por sus técnicas es famoso el de guarda atada, también el llamado poncho de “argollas”, el de laboreo, los listados y los simples de tejido llano. El telar con que se tejían, que hoy se sigue usando, consta de un simple marco rectangular, en forma de bastidor, con sus laterales que pueden tener dos o tres metros de altura , es de un solo lizo y se trabaja verticalmente. La particularidad de la región es la hechura de ponchos en un paño con los flecos en ambos extremos y un refuerzo en la boca llamado llanca.

En San Antonio de Areco existe un importante patrimonio textil, especialmente en ponchos pampas históricos y actuales, en el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes y en manos de personas del pueblo.

  • Las siguientes imagenes son del taller de tejidos en telar criollo y pampa que funcionó desde 1994 hasta el 2014.

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